El que las sabe, las tañe.
Del falso bien viene el auténtico mal
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Vale más muerto que vivo.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
A la sombra del nogal no te pongas a recostar.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Más claro no canta un gallo.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Al ingrato con la punta del zapato.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Hermanos hay tanto por hacer!
Hasta el peor papel tiene necesidad de ser bien interpretado.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Agua del cielo no quita riego.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Es como el basurero que quema por debajo.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Donde está la aguja está el dedal.
El caballo viejo conoce bien el camino.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Ojo por ojo y diente por diente.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Hay que poner remedio a tiempo.
El perezoso siempre es menesteroso.
De todas maneras, aguaderas.
Además de cornudos, apaleados.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Ara con heladas, que matarás la grama.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
Nunca viene una desgracia sola.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Por San Martín deja el cerdo de gruñir.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Riña de amantes, agua referescante.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Para ser el presidente, nombramiento es suficiente.