Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Del reir viene el gemir.
La más larga caminata comienza con un paso.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Tripa vacía, suena pronto.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
Boca sucia no habla limpio.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Los compañeros de cama se escogen de día
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Todos los extremos son malos.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Alabanza propia, mentira clara.
Te va a atropellar un carrito de helados.
Si prometes y no das, mal vas.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
A cada necio agrada su porrada.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Cerner, cerner, y sacar poca harina.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
No hay viejo sin dolor.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Decídmelo y lo olvidaré, enseñádmelo y lo recordaré, implicadme y lo entenderé, apartaos y actuaré.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A año tuerto, labrar un huerto.