A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Desde torre o azotea, bien se otea.
El odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Dios no se queda con nada de nadie.
Nadie plante haya para que de ella le hagan el pijama.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Cada balanza tiene su contrapeso.
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Hay que poner remedio a tiempo.
Una sola araña cien moscas apaña.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Un hombre no vaga lejos de donde se está asando su maíz.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Nunca viene una desgracia sola.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Estás entre la espada y la pared.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Que no llegue la medicina cuando el enfermo ya se murió.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Hasta la raíz más pequeña encuentra su leñador.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.