Mujer con toca, dos veces si.
Donde ajos ha, vino habrá.
La suerte nunca da, solo presta.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Estás entre la espada y la pared.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Nada que sea violento será permanente.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
La Cruz, la viña reluz.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
De padres bocois hijos cubetas.
La fe mueve montañas.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Madre pía, daña cría.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Puta y fea, poco putea.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Dios, si da nieve, también da lana.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Cada villa, su maravilla.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Siempre es mejor el camino más corto.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Las indirectas del padre Cobos.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Esto huele a cuerno quemado.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
A quien le picó Macagua, bejuco le para el pelo.
Chofer que mucho acelera, se rompe la calavera.