Los que se aferran a la vida mueren, los que desafían a la muerte sobreviven.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Puerta de villa, puerta de vida.
Fruto vedado el más deseado.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Pan duro, pero seguro.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Grandotas aunque me peguen.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Hasta ajustar, regatear.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Eso pasa en las mejores familias.
Date buena vida, temerás más la caída.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Paga adelantada, paga viciada.
Quemar la casa para cazar el ratón.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
A roma va, dinero llevará.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Que no llegue la sangre al río.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
La culebra con certeza, se mata por la cabeza.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
La palabra es playa, el silencio oro.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Dinero guardado, barco amarrado.
La verguenza es último que se piedre.
Donde dije digo, digo Diego.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Ante Dios, todos somos iguales.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
El hijo del judío a fraile se ha metido.