Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Para pan y pescado, chocho parado.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Donde no hay cabeza, no hace falta sombrero.
Barba bien bañada, medio rapada.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Más pija que el Don Bosco.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
¿Y si somos los mejores, bueno y que? (Ante cualquier actividad deportiva).
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Al mayor peligro, el mayor auxilio.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
La cortesía exige reciprocidad.
A creer se va a la iglesia.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
La Cruz, la viña reluz.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
De tal jarro, tal tepalcate.
A buen hambre, no hay pan duro.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo está gordo y colorao.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Alegría amagada, candela apagada.
A cada puerta, su dueña.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
El sabio calla, el tonto otorga.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
La libertad vale más que el oro
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Quien te ha visto y quien te ve.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
No eches toda la carne al asador.