Agua hervida es media vida.
En la causa está el remedio.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Pan a hartura y vino a mesura.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Menos correr y más hacer.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Más vale tuerta que muerta.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Buey hermoso, no es para trabajo.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Las paredes oyen.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Palabra de cortesano, humo vano.
Peso y medida, alma perdida.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
La vida es un deber a cumplir
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Feo, pero con suerte.
Comer arena antes que hacer vileza.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El vino y la verdad, sin aguar.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.