Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Quien superó los complejos, va seguro y va más lejos.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
La avaricia rompe el saco.
Abusar es mal usar.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
Más querría servir que recibir.
La confianza mata al hombre.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Quien mucho vino bebe, a sí se daña y a los otros hiere.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Quien te quiere, no te hiere.
Quiéreme poco pero continúa
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
El mal que no es durable, es tolerable.
De esa manera, mi abuela.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Pobre pero honrado.
Si vas a morir, muere llenito.
Del lunes la luna es buena.
Sin precio no se han las mujeres.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
No se debe escupir al cielo.
No apruebes hasta que pruebes.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
La lengua unta y el diente pincha
Casa sin moradores, nido de ratones.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Escritura es buena memoria.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran