Promete poco y haz mucho.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
Tinto con jamón es buena inyección.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Muerto, ¿quieres misa?.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Si ves que un hombre tiene hambre, dale un pescado, si no quieres que pase hambre nuevamente enséñale a pescar.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Quien hace por común, hace por ningún.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Quien cerca halla, cerca calla.
A tres azadonadas, sacar agua.
Échate este trompo a la uña.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Gratis, hasta las puñaladas.
Como poroto de la chaucha.
Año de brevas, nunca lo veas.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Con el metro que midas, te medirán.
El ojo del amo engorda al caballo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
El que pestañea pierde.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Allega, allegador, para buen derramador.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Más obrar que hablar.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
El que debe y paga, descansa.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
La misa, dígala el cura.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Boca con boca se desboca.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.