Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
De la abundancia viene la vagancia.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
En guerra avisada no muere gente.
Más de uno hubiera sido peor, si su fortuna fuera mejor.
Te están dando Atol con el dedo.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Sueña lo que quieras soñar, ve donde quieras ir, sé lo que quieras ser.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Vive como un caballero, y moriras como un señor.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Las caras nos vemos, más los corazones no.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
Los golpes hacen silencio.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El daño hecho no tiene remedio.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Gallo viejo con el ala mata.
Por la panza empieza la danza.
El dinero no compra la felicidad.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Redondear la arepa.
Vale más rodear que mal andar.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.