El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
El conocimiento llega a través de la práctica.
Los vicios no necesitan maestro.
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Modestia exagerada, modestia falsa.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
El ejercicio hace maestro al novicio.
Hay que creer, rajar o desastillar.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
De tales devociones, tales costurones.
Un mal juicio conduce a malas decisiones.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La ignorancia es peor que la corrupción.
De necios es huir de consejos.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
El que guarda, halla.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
La buena vaina no hace buena la espada.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
A fullería, cordobesías.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Donde hay confianza, da asco.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Buena es la justicia si no la doblara la malicia.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.