Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Más puede diligencia que ciencia.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
La fe infundada en la autoridad no es fe
No hay sustituto para la experiencia.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Palabra dada, palabra sagrada.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
El necio cree que todo lo sabe.
Más vale que sobre que no que falte.
Breve habla el que es prudente.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
La paciencia es el puerto de las miserias.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Es de sabios, cambiar de opinión.
No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. Proverbios 3:7-8
Cuentas claras conservan amistades.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
La paciencia, en los trabajos se prueba.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.