¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
A buen juez, mejor pastor.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Más sabe el diablo por viejo que por diablo.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
A la vejez, viruelas.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
El vino y la verdad, sin aguar.
Hay que darle el beneficio de la duda.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
No pierdas un amigo provechoso por lo que de él te diga el mentiroso.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Di mentira, y sacarás verdad.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Burlas suaves traen burlas graves.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Más vale algo que nada.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
A preguiça se deu bem.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.