No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Que cada sacristán doble por su difunto.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Propagación mear no espuma.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Voy a ir hacer un mandado.
Adonde no te llaman, no vayas.
Quien no se arriesga no conquista
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
El oro luce, y la virtud reluce.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Poco dinero, poco sermón.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
El hable es plata, el silencio es oro.
Cada necio quiere dar su consejo.
Es mejor sudar que temblar
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
De vaca vieja, novilla brava.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.