Duerme el leal lo que al traidor le place.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
El uso es maestro de todo.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Los refranes no engañan a nadie.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
La alegría es gemela
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
La experiencia no se fía de la apariencia.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Los justos pagan por pecadores.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Amor no quita conocimiento.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Una buena acción es la mejor oración.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Comida sin hospitalidad es medicina.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Para creer hay que querer creer
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Favores harás, y te arrepentirás.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Solo sé que no sé nada, pero sé más que aquellos que dicen saberlo todo.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.