Que cada sacristán doble por su difunto.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Propagación mear no espuma.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Los dioses ayudan al que trabaja
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Voy a ir hacer un mandado.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
El que da algo a un hombre bueno hace una buena venta.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Quien no se arriesga no conquista
Adonde no te llaman, no vayas.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
El oro luce, y la virtud reluce.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Cada necio quiere dar su consejo.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Poco dinero, poco sermón.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
El hable es plata, el silencio es oro.
Es mejor sudar que temblar
De vaca vieja, novilla brava.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Más vale tener que dar, que tener que mendigar.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
Cuando se cierra una puerta, otra se abre.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.