El tropezón enseña a sacar el pie.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Pobreza, víspera de vileza.
Maestro de atar escobas.
El necio o no se casa o se casa mal.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Muchas hormigas matan un camello.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Más vale poco que nada.
Haber sido cocinero antes que fraile.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
La cara del santo hace el milagro.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Es mejor deber dinero y no favores.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Compañía de dos, compañía de Dios.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
El que fía, o pierde o porfía.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Dios aprieta pero no ahoga.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
¿Me guardas un secreto, amigo?; mejor me lo guardas si no te lo digo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.