Avaricia de tío, hacha de sobrino.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Abogacía que no zorrocía.
Cazador y cazado confían en Dios.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Para buena vida, orden y medida.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
El dinero hace al hombre entero.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Quien lo hereda no lo hurta.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
De mala vid, mal sarmiento.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Ve tu camino para no tropezar.
Mucho sabe quien callar sabe.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El buen alimento cría entendimiento.
El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
La manda del bueno no es de perder.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Siempre ayuda la verdad.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Haz lo que creas que está bien.
Del falso bien viene el auténtico mal
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
En la necesidad se conoce la amistad.