Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Refran viejo, nunca miente.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Escatimar y dar a putas.
Llenarle la cuenca a alguien.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Saber más que Merlín.
Hablar poquito, y mear clarito.
Riña de amantes, agua referescante.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Mejor precavido, que arrepentido.
Más vale tarde que nunca.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Mal es acabarse el bien.
Hacerse de la vista gorda.
Tal para cual.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Ron, ron; tras la capa te andan.
No es bueno huir en zancos.
Hacer el primo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
El que ha de ser bachiller, menester ha de aprender.
A gran prisa, gran vagar.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Obras vea yo; palabras, no.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Hacer mangas y capirotes.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Ayunar, o comer truchas.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Ir por lana y volver trasquilado.
Jugar la última carta.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Arrimar uno el ascua a su sardina.