En verano, no hay cocinero malo.
Nadie arrebañando engorda.
No está bien el fuego junto a las estopas.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Barba bien bañada, medio rapada.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Casa de esquina, para mi vecina.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Da y ten, y harás bien.
A fullero, fullero y medio.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Hablando la gente se entiende.
Llevar agua al mar.
Orden y contraorden, desorden.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Fingir ruido por venir a partido.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Amor breve, suspiros largos
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Oír es precioso para el que escucha.
Julio, siega y pon tres cubos.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
A los tontos no les dura el dinero.
El que no cojea, renquea.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Madre ardida hace la hija tollida.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Echarle mucha crema a sus tacos
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
En tierra de abrojos, abre los ojos.