Quien mucho desea, mucho teme.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Beber, hasta la hez.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
A buen servicio, mal galardón.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Que dulce queda la mano al que da.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Refranes de viejas son sentencias.
El que escucha consejos, llega a viejo.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
La suerte es de los audaces.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
La ignorancia es abuela del saber.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
El que juega con fuego, se quema.
El buen hijo a su casa vuelve.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.