Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
La justicia de Enero es rigurosa, más llegando Febrero, ya es otra cosa.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Más vale prevenir que curar.
El más avisado cae.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Estás trabajando para el inglés.
Alegría, belleza cría.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Jugar con fuego es peligroso juego.
El uno por el otro la casa sin barrer.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Vida bien concertada, vida holgada.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Hay ayudas que son lavativas.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Lo que es igual, no es trampa.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Quien mucho desea, mucho teme.
Ninguna ley va a servir, si no hay quien la haga cumplir.