La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
A jugar y perder, pagar y callar.
No confíes a otro lo que puedas hacer por ti mismo.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Paga adelantada, paga viciada.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Todo en la vida tiene su medida.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
A padre ahorrador, hijo gastador.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Favor con favor se paga
Deuda pagada, otra empezada.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
A lo que se quiere bien, se castiga.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Hijos casados, trabajo doble.
Hijos y hogar, son la única verdad.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El mundo critica, pero no mantiene.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Cada cual es dueño de su miedo.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
A cada día su pesar y su esperanza.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
La hacienda, el dueño la atienda.