El día nunca retrocede de nuevo.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Canario triste, no come alpiste.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
A casa vieja, portada nueva.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Al loco y al toro, dale corro.
El que nace pa maceta, no pasa del corredor.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
La libertad es un pan bien cocido
Llegar al humo de las velas.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Quien hace preguntas no es tonto.
A quien le dan pan que no coma.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Burro cargado, busca camino.
Le debe a cada santo una vela.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
La sugestión obra.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Al roto, patadas y porotos.
El hábito no hace al monje.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Mal año espero si en Febrero, anda en mangas de camisa el jornalero.
Ni vive, ni deja vivir.