La mejor leña está donde no entra el carro.
Dar palos de ciego.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
No saber una jota.
Llenarle la cuenca a alguien.
Música y flores, galas de amores.
El toro y el melón, como salen, son.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Un protector es como un manto.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Cada uno canta como le pagan.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
No hay alegría sin aburrimiento
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Los hermanos y las hermanas están tan unidos como las manos y los pies.
Mujer que se queja, marido que peca
A ciento de renta, mil de vanidad.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
El que ríe el último, ríe dos veces.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Comida que escasea, bien se saborea.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Todo flujo debe tener su reflujo.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
No existen desgracias razonables
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El amor enseña a los asnos a bailar
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Una buena dote es un lecho de espinos
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos