Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Más vale prevenir que curar.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Haz buena harina y no toques bocina.
Enero desaloja las camas
Alegrías secretas, candela muerta.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Ir de trapillo.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Barco viejo, mal navega.
Todos los extremos son malos.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Apaga la luz, Mañosón!
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Alabanza propia es vituperio.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La vida es así, y el día es hoy.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Aprende llorando y reirás ganando.
Nunca te duermas en los laureles.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
El que del campo viene, cenar quiere.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
A barco viejo, bordingas nuevas.