Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
A fullero, fullero y medio.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Más feliz que marica con dos culos.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
La nuez llena, menos que la vana suena.
En boca cerrada no entran moscas.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
De cuentos suele irse a chismes.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
La mentira sale por la punta de la nariz.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Quien siembra llorando, siega cantando.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
No se manda al corazón
Agua podrida, colada y hervida.
Busca la felicidad en tu casa y no en la del vecino
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
El agua tiene babosas.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
A un traidor, dos alevosos.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Buey viejo, surco nuevo.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Vive y deja vivir.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Dios acude siempre a la mayor necesidad.