A misa, no se va con prisa.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Llamar al toro desde la barrera, eso lo hace cualquiera.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
No es ni chicha ni limonada.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Ni tan corto que no alcance, ni tan largo que se pase.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Para el solano, agua en mano.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
El que no tranza no avanza.
Llegar y besar, suerte es singular.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Gato llorón no pesca ratón.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
No hay que ensillar sin antes traer las bestias.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Nadie muere motón.
Candil que no tiene mecha, no aprovecha.
La suerte la pintan calva.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Cuando llueve y hace sol, coge caracol.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Els lladres grans enforquen als petits.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Por pedir, nada se pierde.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
La variedad place a la voluntad.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
Días y ollas hacen grandes obras.
Dios ayuda, a los que se ayudan.