Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
La batata la hizo Dios, el boniato, no.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Una cosa es con guitarra y otra con violín.
La glotonería acaba con muchos.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Hablara yo para mañana.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Donde gobierna capitán, no manda marinero.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
No seas mono, porque te bailan.
Harina mala, mal pan amasa.
Poda en enero y cava en Febrero, y conseguirás un racimo entero.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Antes el golpe que el grito.
A bien obrar, bien pagar.
Cada uno se rasca donde le pica.
La abundancia hace infelices a los ricos.
No hay tonto para su provecho.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
La vida no es senda de rosas.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Lo que siembres, recogerás.
De sol de tarde, Dios te guarde.
La gente mala se muere de vejez.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Al acebuche no hay quien le luche.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.