Sabio en latín y tonto en castellano.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Fingir locura, es a veces cordura.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Nadie da palos de balde.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Juramento, juro y miento.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Nunca falta un culo para un bacín.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Tumbando y capado.
Muerte y venta deshace renta.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Donde no hay, los ladrones no roban.
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
¿Por qué no saliste bueno?, di. Porque no me sembraste por San Martín.
Quien se duerme, no pesca peces.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Flaco hombre, mucho come.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.