Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
Juego de manos es de villanos.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
No dejes para mañana comida, hembra o vino.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Los pesares envenenan la sangre.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Para el catarro el jarro, y si no se quita, la botellita.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
No hay caldo que no se enfríe.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
El sastre de fama, conoce la trama.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
No es para cualquier chiflar a caballo.
Bestia alegre, echada pace.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Este se mete como Juan por su casa.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Cuando el sol se pone rojo es que tiene agua en el ojo.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
A grandes males, grandes enfermos.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Cada necio quiere dar su consejo.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Como quiera que te pongas siempre tienes que llorar.