El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
El nuevo paga novicial.
La esencia fina en frasco pequeño se vende.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
Hombre avisado, medio salvado
A cada cerdo le llega su San Martín.
Una vez al año, y ésa con daño.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
El que nada no se ahoga.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
El que no te ama, burlando te difama.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Año nuevo vida nueva.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Taberna sin gente, poco vende.
Eso son otros veinte pesos.
En Octubre, la oveja cubre.
Suelo mojado, cajón seco.
Todo el mundo nace poeta.
Amor de lejos contentos los cuatro.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Un mal pequeño es un gran bien.
Perros y gatos, distintos platos.
El amor, de necios hace discretos.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.