Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Para poner el rejo flojo, hay que meterlo en remojo.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
El amor de lejos, es para los pendejos.
De esa manera, mi abuela.
El que no cae, resbala.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Jinca la yegua.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Pan con queso sabe a beso.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
El ladrón no roba jamás una campana.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Come para vivir y bebe para comer.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.