Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Laguna que no tiene desagüe, tiene resumidero.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Ruin señor, cría ruin servidor.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Es de sabios cambiar de mujer.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Madre dispuesta, hija vaga.
Esta es la gota que derramo el vaso.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Hay que sufrir para merecer.
Hijos casados, trabajo doble.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
Allega, allegador, para buen derramador.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Dinero llama a dinero.
El mandar no quiere par.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Pocas palabra y muchos hechos.
Las flores son para los muertos.
De lo vedado, un solo bocado.
Del monte sale, con que se arde.
No eches más leña al fuego.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
A diente cogen la liebre.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Grano a grano, hincha la gallina el papo.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Dar carne al lobo.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Vale más tener que no desear.