El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
No hay mal que por bien no venga.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Llagas viejas, tarde sanan.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Niebla en verano, norte en la mano.
Cuando el río suena, agua lleva.
A barbas honradas, honras colmadas.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Mulas y putas siempre piensan unas.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
Bodas largas, barajas nuevas.
Viajar con un amigo hace amar la vida
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Quien hace malas, barrunta largas.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Es mejor gastarse que enmohecerse.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Antes de criticar, mírate la cola.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
El buen vecino, arregla el camino.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta