Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Cada uno en su casa es rey.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Malo si izan, y malo, si no izan.
El que no corre, vuela.
Harto da quien da lo que tiene.
Puerta de villa, puerta de vida.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Para su casa no hay burro flojo.
Cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Amores de lejos no son parejos.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Échale guindas al pavo.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Llamame tonto y dame pan.
Casa convidada, pobre y denostada.
A la hija, tápala la rendija.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
La democracia también genera hombres deshonestos
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El rocín, para polvo; la mula, para lodo; el mulo, para todo.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Reniego de plática que acaban en daca.
Dame dineros y no consejos.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Amante atrevido, de la amada más querido.
El que quiere baile, que pague músico.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Hay que hacer de tripas corazones.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
La palabra emitida no puede recogerse.
Hablen cartas y callen barbas.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Raras veces hay seso en la prosperidad.