Leerle a uno la cartilla.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
El hablar mismo idioma.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
No somos ríos, para no volver atrás.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Deja que el buey mee que descansa.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Mala yerba, mucho crece.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
El que manda, no va.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Amor sin plata, no dura.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Que la haga el que la deshizo.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Bien cantas, pero mal entonas.
Un canasta usada ya no es bonita.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Lo que se da no se quita.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Desvestir un santo para vestir otro.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
No hay mal que por bien no venga.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
En carrera larga hay desquite.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
De una mentira ciento se derivan.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
A tres azadonadas, sacar agua.