Ayatola no me toques la pirola.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Buen lector, mal escribano.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Un real de deuda, otro acarrea.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Írsele a uno el santo al cielo.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Al engaño, con engaño.
El trabajo sin reposo, convierte a Juan en un soso.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
A largos días, largos trabajos.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Nunca cagues más de lo que comes.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
En arca abierta, el justo peca.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.