Mujer hermosa, mujer vanidosa.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Por San Andrés, corderillos tres.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
De Navidad a San Juan, año cabal.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
El muerto delante y la griteria atrás.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Si quieres ver a tu marido morir, dale berros en abril.
Quien mocos envía, babas espera.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
A camino largo, paso corto.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Boca sucia no habla limpio.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
El vino, de la verdad es amigo.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Rama larga, pronto se troncha.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
Los sordos no oyen, pero componen.
Fui a casa de mi vecina y avergoncéme; volví a la mía y remediéme.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Pan candeal no hay otro tal.
Calles mojadas, cajón seco.
El perezoso siempre es menesteroso.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.