Lo comido por lo servido.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Habló de putas "La Tacones".
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Quien ha probado un buen pez, quiere comerlo otra vez.
Buen moro, o mierda u oro.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Pobre con rica casado, marido de noche y de día criado.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
La primavera la sangre altera.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Bien sabe lo que dice el que pan pide.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
De joven maromero y de viejo payaso.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Lo nuevo guarda lo viejo.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Se dice el milagro pero no el santo.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Si ofendes serás ofendido
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Dos no riñen si uno no quiere.
Cambiar de opinión es de sabios.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Hambre larga, no repara en salsas.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Orejas de burro.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Costurera mala, la hebra de a vara.