Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Ha de tener los cabellos limpios el que trata a otros de piojosos.
Cántaro roto para tiesto vale.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Antes de criticar, mírate la cola.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Saber de pobre no vale un duro
Los cementerios están llenos de valientes.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
O Corte o cortijo.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
Remo corto, barca pequeña.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Abril, deja las viñas dormir.
A hora mala no ladran canes.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Pascua pasada, el martes a casa.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Un hombre puede lo que sabe
Voz del pueblo, voz del cielo.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El vino hace buena sangre