La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Mejor prevenir que lamentar.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
A mala suerte, envidia fuerte.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Me dejó como la guayabera.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Variante: De casta le viene al galgo el ser rabilargo.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
A secreto agravio, secreta venganza.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Vive y deja vivir.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
El río, por donde suena se vadea.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Riñen los pastores, y se descubren los quesos.