La polla que se acurruca, el gallo se la manduca.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
De mala sangre, malas morcillas.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Que chulo tu chucho colocho
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
A consejo de ruin, campana de madera.
La mujer cuanto más pequeñita mejor
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Mejor prevenir que lamentar.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
Abriles y condes, los más traidores.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
A mala suerte, envidia fuerte.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Me dejó como la guayabera.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Si los tontos volaran, quince años nublado.