Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Que cada cual espante sus pulgas.
A la noche putas y a la mañana comadres.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Quien cae no tiene amigos.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Quien tenga tiempo que no espere
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Una abeja vale más que mil moscas
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
La mentira busca el rincón.
Cabañes y Santibañez, Pinillos y Terradillos, se juntan los cuatro pueblos y no juntan un cuartillo.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.