Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Pan duro, pero seguro.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Que cada cual espante sus pulgas.
A la noche putas y a la mañana comadres.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Quien cae no tiene amigos.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Mediando el dinero entre dos amigos, los hace enemigos.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Quien tenga tiempo que no espere
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Una abeja vale más que mil moscas
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.