El pez muere por su propia boca.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
En casa del músico, todos saben cantar.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Hablar con bestias es para molestias.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Hijo de gato caza ratón.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Donde mores no enamores.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
No es villano el de la villa, sino el que hace la villanía.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Qué es una raya más para el tigre.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
El necio dispara pronto sus dardos.
La familia pequeña, vive mejor.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
De cuentos suele irse a chismes.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Con putas y bretones pocas razones.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
¿Queres dormir al sueño?
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Hijos chicos, chicos dolores; hijos mayores, grandes dolores.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Hijos casados, trabajo doble.