Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Esposa mojada, esposa afortunada
Amistades y tejas, las más viejas.
Si ofendes serás ofendido
Si en septiembre comienza a llover, otoño seguro es.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
A cada cañada le llega su añada.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Variante: A cada pajarillo le gusta su nidillo.
Las armas las cargan el diablo.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Por una alegría mil dolores
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Niños y viejos, todos son parejos.
Al loco y al fraile, aire.
Matar un tigre.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Quien te adula, te traiciona.
Nunca cages mas de lo que comes.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Si hay trato, amigos pueden pueden ser el perro y el gato.
No hay mayor tontería que reñir.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
No hay que conejear sin perros.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
No hay mujer más buena que la mujer ajena.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
En cada casa, un solo amo.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.