Enemigos me de Dios, y amigos no.
Más vale tarde que nunca.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Quien ríe y canta su mal espanta
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Quien cerca halla, cerca calla.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Al mal amor, puñaladas.
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Cada casa es un caso.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Navarro, ni de barro
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
A quien Dios ama, Dios le llama.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Llena o vacía, casa que sea mía.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.