Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
En cada refrán tienes una verdad.
La práctica hace al maestro.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Joven intrépido no deja memoria.
Fue por lana y salió trasquilado.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
Marido celoso, viejo mañoso.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Nadie aprende por cabeza ajena.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Más mamado que chupo de guardería.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
A casa de tu tía, más no cada día.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Creerse el papá de los helados.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Putas y frailes andan a pares.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Casa convidada, pobre y denostada.