¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Estrenar casas y domar potros, otros.
La cortesía exige reciprocidad.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Cada malo tiene su peor.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El mal ajeno no cura el mío.
A enemigo que huye, puente de plata.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
La boda de los pobres, toda es voces.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
De mi maíz ni un grano.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Sarna con gusto no pica.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Hoy por ti, mañana por mí
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Se queja más que la llorona.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
No son todos ruiseñores los que cantan entre las flores.
Más ordinario que una monja en guayos.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
A misa temprano nunca va el amo.
Amigo de todos, loco con todos
Nunca te duermas en los laureles.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Panza llena, quita pena.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.