No es buen mosto el cocido en Agosto.
El pleito claro no necesita abogado.
Hurta y reparte, que es buen arte.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Por la peana se adora al santo.
A la par es negar y tarde dar.
La marcha instruye al asno.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Siempre que ha llovido ha escampado.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
El solo olor de un buen frito, no nos sacia el apetito.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
El placer es víspera del pesar.
O la bebes o la derramas.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
El caballo es regalado, ¿y exiges que traiga bocado?.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Quien debe y paga, no debe nada.
Hay ropa tendida.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
A cabo de rato, Andújar.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
Quien no arrisca, no aprisca.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Es más feo que carro visto por debajo.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Borrón y cuenta nueva.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Sopas en sartén, son de puerca y saben bien.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
A caballo grande, grandes espuelas.